¿Quién no tomó alguna vez una cerveza de un solo trago? En el caso de algunas cervezas, no hace falta dedicarle más tiempo que el necesario para buscar un destapador y un vaso.

En el mundo de las artesanales, la cata abre un gran panorama que ayuda a valorar -y disfrutar aún más- las características positivas de los distintos estilos. Y también a resaltar las negativas.

Hay una gran variedad de cursos de cata y guías detalladas para disfrutar de la bebida en todo su esplendor. En cualquier caso, serán experiencias atravesadas por la subjetividad, las historias personales y hasta el humor al momento de tomarla.

De todas formas, hay algo inalterable, que estará presente en la cata más experta o en una amateur entre amigos: los sentidos. Probar nuevas cervezas es, antes que cualquier cosa, una experiencia sensorial.

En una entrevista, le preguntaron a Michael Jackson, especialista inglés y creador del célebre programa The Beer Hunter que no tiene ningún parentesco con el rey del pop,  cuál era la cualidad más importante de una cerveza. El fue breve en su respuesta: “el gusto”.

Jackson tenía razón, aunque fue algo escueto en su explicación. El proceso de cata también involucra el aroma, la apariencia y la sensación residual que perdura luego de tomarla. El famoso “recuerdo en boca”, tan subjetivo y diverso como el número de catadores.

La cata está lejos de ser sólo un ejercicio reservado para los paladares expertos. La evaluación mejora a medida que entrenamos nuestros sentidos. Eso se logra probando nuevas cervezas. La clave está en darse unos minutos en casa. Buscar el vaso adecuado para cada tipo de cerveza y respirar hondo antes del primer trago.Tenés al frente una cerveza hecha por artesanos. Salud por eso.

¿Querés aprender más sobre catar cerveza artesanal? Revisá este otro post